En el mundo del arte y el entretenimiento existen dos formas mediante las cuales las artistas pueden elegir vincularse con el mercado laboral:
Como empleadas, donde se integran a la estructura fija de una empresa, lo que implica que sus creaciones suelen considerarse “obras por encargo” (work for hire) y los derechos de autor pertenecen al empleador. Este modelo es común en estudios de animación, orquestas residentes o producciones con repartos fijos.
Por otra parte, como freelancers, donde conservan los derechos de sus obras al colaborar en proyectos específicos. Es el caso de diseñadoras gráficas contratadas para servicios de branding, músicos o bailarines que participan en conciertos y actores de cine.